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A lo largo del siglo XIX, en Estados Unidos se produjo un intenso y profundo debate identitario. En él, políticos, literatos, reformistas, economistas o científicos aportaron multitud de ideas, la mayoría de las veces diametralmente opuestas. Frederick Law Olmsted, padre de la profesión conocida como arquitectura del paisaje, realizó aportaciones significativas a estas confrontaciones. Sus parques han perdurado como uno de los pocos intentos exitosos del reformismo social estadounidense previo al s. XX. Como tal, también perdura hoy en día su influencia y su admiración.

Igualmente importantes fueron sus aportaciones al urbanismo. En este campo, elaboró toda una teoría de la implantación de diversos espacios que permitía dividir claramente la ciudad en lugares comerciales y lugares residenciales. Con estos últimos sentó un modelo de barrio periférico para las clases medias. Dichos suburbios, en un sentido anglosajón del término, fueron implantados en toda Norteamérica, primero por él y luego por sus hijos, durante casi un siglo.

La tesis doctoral indaga en qué papel tenía, para Olmsted, la vista desde la casa en estos suburbios. Asimismo, profundiza en el contexto cultural en el que se han de entender sus ideas, la continuidad que les dieron sus hijos y los cambios que asumieron con el cambio de siglo. El objetivo fundamental es profundizar en el papel de lo visual en el momento en que se concibió la arquitectura del paisaje como profesión, partiendo de la hipótesis de que esta nació, precisamente, para fomentar nuevas formas de ver.